viernes, 17 de septiembre de 2010

Las muertes en el futbol uruguayo

  Cronología de muertes ocurridas en el fútbol uruguayo

22 de Setiembre de 1957: En un partido decisivo por el ascenso a la primera división entre Sud America y Progreso jugado en el estadio de Belvedere, un hincha de Sud America, Carlos Hector Gómez, salto para festejar el segundo gol de su equipo, sin saber que seria lo ultimo que viviría, ya que una horda de hinchas rivales salto sobre Castro, con tal fuerza que los golpes ocasionados determinaron posteriormente su muerte en un centro asistencial de la zona.

12 de Junio de 1994: Previo a la disputa de un clásico en el Estadio Centenario, los ánimos estaban bastante caldeados y todo hacia presumir incidentes luego del encuentro. Sin embargo este hecho se produjo previo al mismo. Un hincha de Nacional de 16 años, Walter de Posadas , fue practicamente degollado por un parcial identificado con la camiseta de Peñarol, cuando el chico se dirigía al Centenario. Luego el Consejo Ejecutivo actuó derivando el tema a un tribunal que sanciono a Nacional y a Peñarol con la perdida de 4 puntos.

11 de Marzo de 2006: Tras el partido entre Peñarol y Cerro por el Clausura, un hincha de Cerro que esperaba un ómnibus en Avenida Italia para regresar a su casa con la derrota a cuestas, fue agredido por una horda de hinchas aurinegros. Uno de los iracundos sujetos extrajo desde sus ropas un cuchillo con el que ultimó al hincha albiceleste Hector Da Cunha de cinco puñaladas. Las investigaciones se están realizando.

Articulo extraído de www.LaRepublica.com.uy, del 13 de Marzo de 2006

Peñarol vs Flamengo

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Incidentes protagonizados por jugadores de Peñarol y Flamengo durante el partido correspondiente a la copa conmebol del año 1999

Peñarol vs Nacional

Incidentes protagonizados por jugadores de ambos clubes durante la disputa del partido clasico correspondiente al torneo clausura del año 2000 video

jueves, 16 de septiembre de 2010

Opinión Personal

Tan añejo como preocupante es el tema central a tratar en este trabajo. No en vano este problema es tratado con asiduidad por parte de los medios de comunicación. En la mayoría de los casos cuando difunden hechos de violencia los oyentes o televidentes se horrorizan ante estos. 
Al comienzo del informe se hizo hincapié en el tiempo que la violencia abraza nuestro deporte. Deporte que no solo incluye el fútbol, sino que se ha extendido al basketball y recientemente el fútbol sala. Lejos en el tiempo quedaron aquellas anécdotas contadas por padres y abuelos en el cual recuerdan que en las mismas tribunas convivían hinchas de dos equipos contrincantes, hechos descartados hoy en día a consecuencia de la violencia. 
¿Cuáles son las causas que llevan a los enfrentamientos? Para nosotros no es una monocausa, lejos esta de ser así. Las causas son innumerables, no lo podemos limitar solo a los efectos de las drogas y el alcohol, también hay que retribuirle responsabilidad a la policía, que no hace el trabajo adecuado, los operativos en muchos casos no son efectivos y se produce lo que gran parte de los que asisten al espectáculo
no desea, la violencia. Es responsable también la dirigencia deportiva, que a los violentos ayuda y no hace lo que debería, que es justamente encontrar una solución al problema tratado.
Pero no solo la violencia debe remitirse a agresiones físicas, también entra en juego la agresión verbal. El ejemplo mas claro aquí son las canciones que las hinchadas emiten a lo largo del encuentro.
Para finalizar pensamos que la exaltación que se  despliega en el deporte es en parte un reflejo de la sociedad. De los problemas sociales que vivimos día a día y encuentran en un estadio la mejor forma para descargar tensiones de índole personal. El mayor problema a nuestro entender es la concurrencia en masa, ya que de alguna forma al agruparse en los alrededores de los espectáculos, son tierra de nadie. Igualmente vale aclarar que no todos los que concurren a los eventos deportivos son violentos. A causa de 200 o 300 de ellos, la inseguridad esta asegurada generando una paranoia popular que conlleva a que muchas familias se alejen de las canchas.